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LA DECISIÓN DE PATXI


Cuando existían dos alemanias, siempre escapó a mi entendimiento como era posible que aquella que estaba bajo el yugo de la opresión comunista fuera precisamente la que se llamara democrática. Un país queda partido en dos, y la mitad que construye un muro para evitar que sus ciudadanos pasen al otro lado se autodenomina democrático. Cuando los ciudadanos de la RDA querían saltar ese muro para encontrar una vida mejor, hallaban sin remedio la inestimable ayuda de la Stasi, que les ahorraba el esfuerzo y se tomaba la libertad de pasarlos a mejor vida. Hay una maravillosa película que recomiendo a todos aquellos que detesten el comunismo y la intolerancia, y amen la libertad y la dignidad del hombre: “La Vida de los Otros”, Oscar a la mejor película extranjera 2006, que ilustra fielmente que tipo de libertad era la que disfrutaban los habitantes de la felizmente extinta República Democrática Alemana.

Hace dos semanas tuve la oportunidad de ver en Telemadrid una fantástica entrevista que le hizo Ernesto Sáenz de Buruaga al anterior presidente de Izquierda Unida, Julio Anguita. Y he de decir que me pareció una persona coherente y seria en sus planteamientos. Alejados de los míos, cierto, pero desgranados con solvencia y autoridad intelectual. Pero…, ah amigo; tuvo que llegar la Isla, talón de Aquiles en que se derrumba el castillo de naipes de la pseudo-democracia revolucionaria. Todo eran parabienes a la libertad de pensamiento, libertad de decisión, y libertad de muchas cosas. Pero señores, cuando se menciona Cuba, y se pregunta si eso es una dictadura, la coherencia flaquea, el pensamiento se enturbia, y las palabras libertad, derechos humanos, represión, sufragio, torturas… comienzan a tener un significado bien distinto. Como bien dice el dicho: “No es igual llamar a la puerta que salir a abrir”. Y lo que a un lado de la puerta es irrenunciable, al otro es indefendible. ¿Será por eso que nuestro vecino Cayo Lara se dio una vueltecita por Madrid junto con otros “ilustres” defensores de las universalmente reconocidas libertades cubanas, para celebrar el 50 aniversario de la Revolución?. Ya, claro, es que resulta que como aquí no encarcelamos a nadie por decir lo que piensa, los defensores de un régimen dictatorial se permiten el lujo de llamar fascista a un partido político defensor de la libertad de expresión a las puertas de su sede; pero por lo visto el demócrata es el tal Fidel. Pues no habíamos caído, mire vd., ni yo, ni mi partido, ni los 23 periodistas cubanos presos, ni los 205 presos políticos que actualmente existen en Cuba, ni los millones de exiliados cubanos que suspiran por volver a su tierra. (Esto es como el paro, me he referido a las cifras oficiales).

Queda claro, por tanto, que no es más demócrata quién presume de ello. No ama más a su esposa el marido que no para de decirle cariño. Ni te quiere más quién más te halaga. Ni ama más a su club el jugador que besa el escudo. Del mismo modo que no ha generado empleo quién siempre llevaba el pleno empleo en la boca. Desconfío, en fin, de quienes exaltan sus supuestas virtudes con vehemente insistencia y procurando que haya nutrido público. Cual “excusatio non petita”, el dictador vocacional presume siempre de demócrata, no vaya a ser que los otros no perciban su talante (perdón por el exabrupto) en la realidad de sus actos. Claro que en el mundo virtual en que nos movemos, con los medios decorando el escenario a su antojo (Goebells dixit): ¿qué es democracia y qué dictadura?, ¿qué es crecimiento y qué recesión?, ¿quien es asesino y quién victima?, ¿quién es represor y quién reprimido?, y por último, ¿quién juega a la doble moral y quién tiene los principios muy claros?.
Pues miren, vamos a darnos un paseo por las Vascongadas, añadamos una tercera opción a las dos anteriores: la ausencia de moral y de principios, y veamos quién es quién hasta las recientes elecciones vascas, y como quedará el panorama en función de la dirección que tome el Sr. Patxi López.

Bueno, pues empecemos por el final, por los de la ausencia de moral. A esos los tenemos bien claros. Son ya tantas las muertes que llevan a sus espaldas, que el hecho de que llamen fascista a un hombre al que han reventado su casa y han echado de SU PUEBLO no aporta mucho más al asunto. Curioso concepto de fascismo, ciertamente, el que tienen estas criaturitas.

Vale, estos son los asesinos, y suelen distinguirse por ir en grupo, con la cara tapada, atacar por la espalda, y mearse en los pantalones cuando les apuntan con su herramienta de trabajo. Al que ellos llaman fascista resulta que iba sólo, con la cara destapada, y el que se hubiera meado en los pantalones hubiera sido el camarero de la Herriko si lo ve de venir con la maza.

Luego vienen los mansos, los que cuando menos te lo esperas te “arréan la corná”. Hombre, a los otros por lo menos los ves venir. Pero a estos, los de la doble moral, los del árbol y las nueces. Pues qué quieren que les diga, que para mí tienen tanta o más responsabilidad que los anteriores. Por lo pronto les molesta bastante que los otros no voten. Porque dicen que todos los vascos tienen derecho a decidir. Ah, bueno, pero si esto es así estarán de acuerdo con nosotros en que los malos no voten. Porque resulta que nosotros no podemos votar si estamos muertos, y los malos resulta que nos matan precisamente para eso, para que no votemos. Pero no, aunque vds. no lo entiendan no funciona así. Según los de la doble moral no tenemos claro el orden de prevalencia de principios. Según nosotros, para poder votar, primero hay que estar vivo.

Con lo cual, y sin necesidad de hacer un Master en la Universidad de Deusto, cualquier humano que haya pasado la fase del Neanderthal sabe con seguridad que el derecho a la vida prevalece, y es previo, al derecho al voto. Pues no, según ellos esto no es así. Ummmm, ¿no será que se os acaba el chollo si ponemos los principios en su orden correspondiente?. Bueno, pues eso es algo que se pondrá al descubierto en función de lo que haga el Sr. Patxi. Y el Sr. Patxi tiene la grandísima oportunidad, la grandísima responsabilidad, de demostrar a Vascongadas, al resto de España, y al mundo entero, que desde que el mundo es mundo, y en lo relativo a los derechos más básicos y elementales del ser humano, el orden de los factores SI altera el producto.
Caso 1: VOTO + DERECHO A LA VIDA = MUERTE.
Caso 2: DERECHO A LA VIDA + VOTO = VIDA.

Observen que para que se produzca el resultado vida, es condición necesaria que el factor vida vaya en primer lugar. Pues bien, si el Sr. Patxi opta por coaligarse con los que tienen estos principios más que claros, y como consecuencia de ello, se produce un giro irreversible en el secular y viciado funcionamiento de la sociedad vasca. Entonces, y sólo entonces, descubriremos las vergüenzas a los de la doble moral, y demostraremos que sì era posible la convivencia y el respeto por el diferente. Demostraremos que el problema vasco no era otra cosa que el sometimiento de unos ciudadanos que tenían muy claros sus principios a la indecente opresión de otros que lo único que tenían claro eran sus fines.
En un momento tan determinante como éste, sólo dejando de lado el relativismo y la maldita doble moral, solo así podremos llamar democracia a la democracia, libertad a la libertad, y vida a la vida.


Vicente Delgado López - Portavoz del PP en el Ayto de Socuéllamos.



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